martes, 8 de noviembre de 2011

Santiago Valenzuela gana el Premio Nacional de Cómic por 'Plaza Elíptica'

El torreznismo está de enhorabuena: Santiago Valenzuela (San Sebastián, 1971) se alza con el Premio Nacional de Cómic 2011 por Plaza Elíptica. Formado en la obligada transición por el fanzinerismo que marcó la década de los 90, Valenzuela sorprendió a propios y extraños con la aparición en 2001 de Horizontes Lejanos, inicio de una de las series más sorprendentes que ha visto el tebeo español, las aventuras del Capitán Torrezno, que trasladaba las clásicas historias de fantasía inspiradas en Tolkyen a un perdido sótano de Madrid, donde el azar generaba un mundo en miniatura tan increíble como imposible, en el que una de las clásicas figuras que habitan los bares de arrabal, un torrezno, se convertiría en el paladín y defensor de este extraño mundo.

A lo largo de las seis primeras entregas de la saga, Valenzuela iría construyendo un microuniverso particular que es capaz de asimilar con tanto descaro como inteligencia influencias tan variadas como las surrealistas aventuras del Philemon de Fred -una de las obras maestras del cómic francés-, Los Viajes de Gulliver de Swift o el imaginario de Jorge Luis Borges, para reescribirlas en términos de una realidad más cercana y palpable, que transforma lo que podía haber sido una parodia al uso en una feroz y vitriólica perspectiva de lo cotidiano más próxima a Azcona y Berlanga que a los clásicos de la aventura fantástica.


Un nuevo género

Un nuevo género que Valenzuela se saca de la manga y que va alimentando en cada nuevo título, construyendo una visión del mundo real que toma como ladrillos elementos de la cultura popular, desde Star Wars a IKEA, y como argamasa una revisión completa del concepto de héroe, para introducir poco a poco una lúcida reflexión en la que el autor da muestras de su inabarcable inquietud.

Las páginas de esta inaudita serie van evolucionando para ir refinando la infinita capacidad del autor para la provocación intelectual, acompañando su grafismo de abigarrado horror vacui con infinitos textos que componen páginas barrocas y sobrecargadas, que obligan al lector a detenerse tanto en la contemplación del minucioso trabajo de dibujo como en la asimilación del torrente de ideas que caracteriza la obra de Valenzuela.

Durante seis años, Torrezno no faltó a la cita con sus lectores: Escala real (2003), Limbo sin fin (2003), Extramuros (2004), Capital de provincias del dolor (2005) y Los años oscuros (2006) conformaron una de las obras más titánicas que ha dado el cómic europeo en el siglo XXI, pero dejaron a un autor exhausto, que dedicó los años siguientes a explorar otras opciones para explorar sus inquietudes. Nacen así obras como Sociedad limitadísima (2005), El lado amargo (2005), El gabinete del doctor Salgari (2007) o Nietos del rock'n roll (2010) (con dibujo de David Ortega), donde el dibujante vuelve a incidir en sus peculiaridades estilísticas y en ese particular e inconfundible reto intelectual que lanza al lector en cada obra, pero con libertad para adentrarse en otras experimentaciones y caminos que Torrezno le impedía.

Para alegría de sus incondicionales fans, este periodo sabático del torreznismo le permitiría volver en 2010 a su personaje más carismático con fuerzas renovadas. Plaza Elíptica, más que una segunda parte, se configura como un punto de inflexión en la continuidad, un momento de reflexión que el autor utiliza a modo de prólogo tardío que actúa de resumen perfecto de los seis volúmenes anteriores, encauzando todas las ideas que se fueron dejando aquí y acullá, rellenando espacios de lo ocurrido en esos cuatro años y recargando las baterías de este universo para volver a surcarlo con fuerza. El Premio Nacional supone un reconocimiento lógico a una de las obras más importantes que ha dado el cómic español en el siglo XXI.

Fuente: El País
Artículo escrito por Álvaro Pons - Madrid - 08/11/2011

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